Publicado por
J. A .Gómez
el
7. Estos accidentes son frecuentes en todas las ciudades. Y sin embargo, ya “El Embrujado” tenía en sus recuerdos lo sucedido cuando “Ojos Azules lo quiso matar”. No lo conocía. Había regresado a aquel barrio con un temor terrible, pues no había olvidado lo sucedido con Damián, aquel perro que premonitoriamente unos días antes con Clavijo, este lo escondía en su casa del Barrio Santa Bárbara para que no mordiera a los nuevos socios que querían montar una pequeña empresa de fabricación de estuches para bisuterías. Con Lozano, un muchacho de esos tiempos, y cuyo papá tenía una oficina de abogado adonde hoy funciona el centro comercial “El Latino” en San Victorino, dentro de sus sueños se habían propuesto elaborarlos, y de los cuales durante mucho tiempo “El Embrujado” vivió porque en verdad la mayoría de sus clientes se lucraron con ellos, e incluso en Venezuela pensó hacer lo mismo, pero la tortuosa persecución y el trabajo donde la jornada laboral era de casi 20 horas s...
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