Cuando las brujas acechan

 

*Blog hackeado hoy 2 de Octubre del 2026 a las 5 P.M.

3.
- ¡Desgraciados secuestradores! Gritó El Embrujado”.
- Si, ve, dijo el comisario. El lo sabe.
 - Lo sabemos, dijo “Conciencia”.
Eran esas maneras sutiles en que unos familiares se daban el lujo de separar a unos de otros, en esos trabajos donde el poder económico podía más que la imaginación, y donde fulanos como  “Ríos Revueltos” querían participar del festín que podría ser la repartición de una herencia, o cualquier otra cosa, con la muerte de “El Embrujado” se podrían beneficiar. Y todos como en la historia de Los Tres Mosqueteros“Todos para uno, y uno para todos”.
- Todo negocio que haga lo tenemos que dañar, en alguna ocasión lo había dicho un gendarme que tenía  un compromiso con otros.
- Es una cadena, dijo el comisario. Por eso me retiré hace años. Lo hacen cuando se les da la gana, y además están en el curubito del poder.
- Sabe, dijo el comisario, existen familias que seguramente entre ellos han cometido felonías, e incluso son capaces de matar a sus mismos hermanos o familiares.
- De pronto no lo son, dijo “El Embrujado”, que había recuperado su compostura, y que hablaba solo.
- ¿Acaso a Ud. no le pasaría lo mismo cuando otro se burla en su cara, mientras le está arrojando los bribones en las calles?
- Los “Mil Muertos”, dijo “Conciencia”.
En el Quiroga, en el Centenario, en el Inglés, en El Santander, en Fontibón, en Patio Bonito, en Suba y en muchos otros barrios de Bogotá “El Embrujado” era víctima de estos esbirros.
- Así son las cosas de este país. Hablan de vigilancias privadas, y en realidad están vigilando a quién tienen que amedrentar por cuenta de otros.
- Billullo, dijo “Ríos Revueltos”. Yo les hago el trabajo, sí me pagan.
– ¡Miserables! Se lo quieren ganar gratis, dijo “El Embrujado”.

Según el comisario Rincón este tipo de personajes eran los que mas abundaban por estas tierras, que incluso muchos se creían dioses, y preferían que los trabajos sucios los hicieran otros.
- ¿Y cuánto me voy a ganar, dijo “Ríos Revueltos”?
- Sabe una cosa, dijo el comisario Rincón,  no todos somos como lo que Ud. se imagina.
- Ud. no es ley, le gritó “Ríos Revueltos”. Pregúntele a…

“Conciencia” lo sabía. La historia de “Mil Muertos” era cierta. Su tufo despertaba miedo. Cuando deambulaba por esas calles donde decían las malas lenguas que actuaba, olían peor que las calles de el Cairo, Budapest, o donde se dan esas guerras cruentas en que los muertos no se cuentan ni nadie sabe de los que han caído por esas violencias sin sentido que a diario nos atosigan.  Son esas crueldades en las que los inocentes tienen que pagar por las ambiciones de los caudillos o de los gobiernos corruptos.
- Está loco, lo ve, dijo el comisario.

“Conciencia” sabía que el comisario Rincón le quiso hacer entender que estaba siendo perseguido por cuenta de un extraño estigma que ni él mismo entendía.
- Es muy tarde, para que caiga en cuenta que su familia es…
- Todos están secuestrados, dijo “Conciencia”, son de mala ley.

Recordaba cómo “El Embrujado” no entendía lo que le decían acerca del crío adoptado por su familiar.
- Nadie tiene la culpa, dijo “Conciencia”.
- Es cierto, dijo el comisario Rincón, pero eso es hacer daño a un niño. Cómo puede existir alguien en el mundo que para congraciarse con un chiquillo mediante dádivas, haga que la misma madre que lo adoptó con cariño sufra porque los mismos que se lo entregaron en adopción sean los que…
- ¡Ud. no es mi madre! Gritaba en esos tiempos aquel niño.
- Ya lo se “Conciencia”. No se acuerda de los niños educados para servir al fuhrer 
en los tiempos cruentos de la segunda guerra mundial. ¿Acaso no recuerda que muchas veces los mismos que matan a una persona, después les hacen creer a sus mismos  hijos y a los demás que fueron otros?

El comisario Rincón lo sabía. Nuestros imaginarios eran más que pecadores. Por eso las tablas de Moisés desde la antigüedad habían perdurado, y sin embargo…

- Nuestros imaginarios no han cambiado mucho en este mundo. Nuestros hombres todavía siguen siendo de los mejores, pero..
El comisario Rincón intuyó lo que iba a decir.

- Subrepticiamente, hay otros…
- De mala ley, dijo “Conciencia”. Son pocos.
- ¡Malditos! Volvió a gritar “El Embrujado”.

Todavía retronaba entre esos laberintos de fantasmas de muertos hechos por aquellos personajes que drogados creían que eran los mismos dioses, y como ellos también terminaban muertos.
- Así son estos imaginarios, dijo el comisario Rincón. Azuzan a unos para matar a otros, y así los van enredando para que después otros los maten.
- Trabajos perfectos, dijo “Conciencia”. Así ha sido siempre. Son los asesinatos perfectos que se homologan a los que han detentando el poder mediante sus aúlicos.

El comisario Rincón entendía lo que quería decir “Conciencia”. Eran los de “Los Intelectuales de la Muerte” que  prevalidos de la sicología de quienes caían en sus redes los usaban en su provecho, y mediante el poder que ejercían satisfacían sus apetitos personales, y así zanjaban sus disputas muy subrepticiamente, ya que casi nunca nadie se daba cuenta. Y cuando no…
- No más, dijo “Conciencia”.

Era cierto. Era preferible callar.
- Si, dijo por último. Son los trabajos que confundimos con los de las brujas.
Compre ahora si más fácil nuestros libros. De clip en cada uno de ellos. Y listo.

Sígueme en WhatsApp siguenos en facebook siguenos en Twitter Síganos en You Tube Sígueme en Likedin síguenos en pinterest

Comentarios