Archivo confidencial


* Estas no son más que anécdotas. No está en el libro.

Michín, michán, muy al estilo de la historias contadas por Pombo acerca de un gato, pero que solo se parece a la que Perraut nos narra en "El gato con botas" en cuanto a las fábulas.  Una historia felizmente contada para niños, pero que seduce a los adultos porque al fin y al cabo desde que existimos con la aparición de la propiedad privada, todas estas ficciones aún siendo para niños, reflejan nuestras condiciones humanas y sociales. Ya sea por el legado de nuestros ancestros, ya porque los seres humanos seamos así, al fin y al cabo la humanidad tuvo que acudir dentro de sus concepciones filosóficas y políticas a lo que denominamos "Ley", que desde Cesare Beccaria con "Los delitos y las penas" nuestro ordenamientos jurídicos se asemejan a lo que este autor planteó. Así lo tuvo muy claro "El Embrujado" el día que decidió estudiar derecho, a sabiendas que no era delincuente ni mucho menos a nada que se le pareciera, pero que tal vez porque algunos de las amistades que tuvo lo indujeron a hacer creer que  era un perseguido de carácter político o un hampón en ciernes, lo que comenzó mediante bromas terminó en una persecución que lo llevaría a la paranoia y la locura. Sin ser cierto, sus familiares hicieron lo mismo que incluso pensó que su propio padre también fue uno  de los que sedujo a esos imaginarios de malas muertes, sin entender que en esos río revueltos muchos querían aprovechar de esas relaciones de familia, lo mismo de los que teniendo poder y dinero acuden a la corrupción que existe en esos organismos estatales para su propio provecho.

Su condición sicológica y lo que vivió desde joven le reforzaron esas creencias que uno se forma, adonde la literatura las recrea a través de las fábulas en medio de esos laberintos imaginarios que el hombre ha forjado, y que es imposible que ningún ser humano goce de sus relaciones en sociedad,  sin que la Ley no exista ni que los hombres tengan que sobrellevar todas esas leyendas que la educación forma a través de la familia hasta que morimos, o que perdamos el uso de la razón mucho antes de esto que digo, suceda. Sin la Ley y la Moral no podríamos existir en sociedad y menos si estos marrulleros de turno tuvieran el poder del Estado en sus manos. Por eso, actúan así.

Muchas cosas le sucedieron a través de los años sin entender por qué había sido más que analizado, que incluso parece que muchos de ellos se formaron unos conceptos muy diferentes a los que tenía. Sabía qué cosas se podían hacer y qué otras no. Y no que su pensamiento fuera tan irreal como muchos lo creyeron, pero que otros se lo imaginaron como en estas historias que aduzco para poder contar mediante este archivo confidencial sobre lo vivido por "El Embrujado", y las historias que le hizo contar el comisario Rincón. Ahora que le ha tocado acabar con las que comenzó a escribir. Hubo una época en que se creyó perseguido por la ley, y otras donde sus imaginaciones lo embolataron, mientras los bribones salieron a ver qué se conseguían. Festines que amigos trataron de aprovechar creando apologías siniestras alrededor suyo, tras los falaces que le gritaban y ofendían en las calles con el convencimiento de que si así lo hacían, harían que se matara. Ya loco en otro tiempo, le enviaban a habitantes de las calles y lo amenazaban para en donde estuviera, y hubo noches que no durmió y anduvo sin ton ni son por esas vías, que incluso en unos contratos que hizo con el Estado en Bogotá, hasta los mismos funcionarios públicos y todos aquellos que buscó para que se los ayudasen a cumplir, lo robaron descaradamente y resultaron ser hijos de falsarios de ley. Una manguala que es probable no la pueda contar este personaje, pero que gracias al conocimiento que tengo puedo decir que así en este país hay muchos que se mueren sin que se den cuenta, mientras los rufianes se divierten de lo lindo.

-¡Ladinos! les gritó en más de una ocasión "El Embrujado".

Se parecían más a maleantes que a aquellos buenos ciudadanos que la ley debería de proteger, pero como en esas ficciones que nos cuentan los novelistas superan la realidad. La amenaza dentro de "La Casa Embrujada", la manipulación sicológica de los mismos vecinos que actuaron como rufianes como si desde años hubiesen tenido un negocio particular de familia, y todo un grupúsculo de gendarmes  y funcionarios de ley que más bien parecían haberse ganado la lotería con este, que sin ninguna contemplación, "Orejitas"que mantuvo tan bien informado de lo que iba a hacer cuando salía de la casa hacía que lo persiguieran hasta los locos que ellos mismos habían llevado a estas situaciones, los drogadictos que también parecían tener negocios con ellos, que hasta tenderos y  comerciantes de casi toda la ciudad lo trataron como a un enemigo público. Ya lo habían hecho en un hospital público, y durante años le hicieron detenciones simuladas y lavados de cerebro para hacerle creer que medio país lo perseguía. Al final comprendió que esos festines eran tan comunes, que algunos de ley no eran más que unos impostores. Tenían un negocio vil. Una villanía contada en este archivo confidencial. 

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